En el cuidado de la piel abundan consejos que suenan convincentes pero carecen de sustento. Creemos que la piel grasa no necesita hidratación, que los poros se pueden cerrar o que el protector solar solo importa en verano. La realidad es muy distinta: seguir estas ideas puede terminar dañando la piel en lugar de protegerla.
En este artículo desmentimos los mitos más comunes y aclaramos qué sí funciona según la evidencia dermatológica, para que tu rutina sea más simple, efectiva y libre de falsas creencias. Porque cuidar tu piel no debería ser un acto de fe, sino de conocimiento.
1. La piel grasa no necesita hidratación
La realidad: Aunque tenga exceso de sebo, la piel grasa también puede deshidratarse. Si no recibe hidratación adecuada, produce más grasa para compensar, lo que empeora el brillo y los brotes. Lo recomendable es usar hidratantes ligeros en gel o base acuosa, evitando fórmulas muy pesadas.
2. Los poros se pueden cerrar
La realidad: Los poros no tienen un mecanismo para abrirse o cerrarse. Su tamaño depende de la genética y la edad, aunque factores como el sol o la acumulación de grasa influyen en su apariencia. Una buena limpieza, el uso de retinoides o vitamina C y la protección solar ayudan a que se vean menos notorios.
3. El protector solar solo sirve en verano
La realidad: La radiación UV está presente todo el año, incluso en días nublados, y acelera el envejecimiento, las manchas y aumenta el riesgo de cáncer. Por eso, el protector solar (SPF 30 o más) debe aplicarse a diario, con reaplicación cada pocas horas si estás al aire libre.
4. El maquillaje causa acné directamente
La realidad: El acné surge sobre todo por factores hormonales, bacterias y exceso de sebo, no solo por el maquillaje. Usar productos no comedogénicos, limpiar bien la piel al final del día y mantener buena higiene previene que el maquillaje sea un detonante.
5. Exfoliar todos los días es bueno
La realidad: Excederse con la exfoliación daña la barrera cutánea, causa irritación y hace que la piel sea más sensible al sol. Lo recomendable es exfoliar de 1 a 3 veces por semana según tu tipo de piel, alternando productos químicos suaves con exfoliantes físicos ocasionales, siempre acompañado de hidratación y protector solar.

